De la comunidad
Testimonios
Me separé a los cuarenta y uno, con dos hijas y sin la menor idea de cómo se empieza de nuevo. Estas fotos son de mi primer viaje sola, seis meses después. Lo llevaba puesto en las tres.
A** B**** Ca****Después de tres años intentando y dos tratamientos que no funcionaron, dejé de contarlo. Me cansé de la cara que pone la gente cuando le decís que otra vez no. Compré el collar en esa época y no sabría explicar por qué. Empecé a usarlo todos los días, y ponérmelo cada mañana eran treinta segundos para respirar y acordarme de que yo era mucho más que eso que no estaba pasando. No sé qué parte fue el collar y qué parte fui yo. Sé que dejé de sentirme rota, y que el día que por fin llegó la noticia lo tenía puesto.
M**** J*** Ro*******Hubo una época en la que no podía salir de casa sin sentir que me faltaba el aire. Empecé a llevarlo en el bolsillo y a apretarlo cuando el pecho se me cerraba. Los ataques no se fueron de un día para el otro, pero por primera vez tenía algo de qué agarrarme mientras pasaba.
AnónimoMi mamá murió en marzo. Le puse el collar en la mano el último día y después me lo quedé yo. Suena raro decirlo en voz alta, pero cuando lo toco me acuerdo de que ella también fue joven, también tuvo miedo, y también siguió.
L**** Fe*******Me diagnosticaron en enero y en febrero ya estaba en tratamiento. Me lo regaló mi hermana el día de la primera sesión y no me lo saqué: ni en los controles, ni en las esperas, ni en esas mañanas en las que no quería levantarme. Terminé en agosto. Lo sigo usando.
P**** Gi*****Mi hija estuvo internada veintidós días cuando tenía cuatro años. Yo dormía en un sillón al lado de la cama y perdí la cuenta de los días que llevaba la misma ropa. Una amiga me trajo el collar al hospital y me dijo: ponételo, así tenés algo tuyo encima. Parece una pavada, pero fue lo único mío que hubo en esa habitación durante tres semanas. Ella salió bien. Yo lo sigo usando, y cada vez que lo veo me acuerdo de que fui capaz.
S**** Má*****